8/9/08

Cuento sin titulo...

para "Tatis"

Siempre peco de arrogante, ese era -entre muchos otros- su peor defecto. Tenia esa misma sonrisa estupida de triunfo, acodado en la barra de aquel bar del barrio Jesus. Bebiendo, como siempre, whisky barato. En el paladar de cualquier conocedor aquel whisky apenas pasaria la prueba de matarratas, pero él se sentía importante al beberlo en lugar de cerveza como el resto de los parroquianos asiduos a aquel bar.

No paraba de mirarse la mano y beber, sonriente, estupido, triunfante, lo pasado esa noche era un premio para su descomunal ego.

-¿No que no?. se repetia, bebia y volvia a sonreir, mirando su mano, como una muestra mas de la pedanteria caracteristica en él desde temprana edad.

Comenzo a beber a los 12, lo decia siempre como si fuera un logro, presumia de tener todos los vicios, de vivir la vida al máximo. Nunca soporto que alguien presumiera vivir mas que él, todo lo tomaba a reto. Actitud que muchas veces lo llevo a perder el sentido, a dormir tras las rejas, a tocar fondo. Tocar Fondo. Muchas veces, en los breves ratos en que su conciencia lograba despertar se hizo la pregunta: ¿Hasta Cuando? Lo cierto, es que nunca conocio el fondo. Es el arte de caer, caer y caer, es el riesgo que significa estar vivo, despertarse cada día y soportar golpe, tras golpe. Habia escrito una vez, escritor frustrado, de los miles que abundan, abandono la carrera de comunicacion, nunca escribio nada digno de publicarse en un libro, encadenado a los excesos, viviendo a la imagen del poeta maldito, creyendo que Bukowski es Dios, escuchando jazz, musica clasica, Brahms y Paganini, desde luego, bebiendo casi todos los dias, probando droga tras droga, dificilmente recordaba lo ocurrido semanas atras.

Pero sin embargo recordaba lo ocurrido un año antes, cuando conocio a Rebeca. Lo recuerda bien, en el periodico donde trabajaba como corrector de estilo y escribia ocasionalemente, recuerda aquella chica recien salida de la escuela llegando al mundo real. Tenia una sonrisa angelical que de inmediato lo atrapo, un encanto especial, una especie de aura inocente que a los ojos de aquel lobo brillo mas de lo normal. Lo Recuerda exactamente todo el maldito, aquel primer acercamiento, nunca supo a que se debío, en su egocentrismo lo atribuyo a su actitud, su imagen. o quiza simplemente el hecho de no congeniar con el resto de sus compañeros y estar la mayor parte del tiempo solo.

Asi fue como conocio a Rebeca, su Rebeca. Oye me gusto el poema que publicaste ayer, escribes bien.

Los dias pasaron y fue penetrando en su mundo, tenia apenas 22 años, 3 menos que él. Este era su primer trabajo, sus padres, maestros, la consintieron a mas no poder por ser hija unica, estudio en escuela privada y a los 15 tuvo su primer carro, toda una niña de familia. Recuerda como se carcajeo cuando le pregunto si había leido lo último de Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Yo no leo mierda contesto tajante y encendío un cigarro.

-¿Sabias que fumar mata?

-Tambien vivir, y todos lo hacen.

Recuerda tambien que en ocasiones le resultaba desesperante, ella siempre sonriente, viviendo su optimismo a tope. El sumido en su pesimismo aplastante, a veces no le importaba nada mas que beber, escribir, escuchar a Brahms o sumirse en un libro, Nunca lo noto, pero tras de cada botella vacía, tras de cada golpe contra el piso, siempre estuvo su sonrisa, se había enamorado, el muy idota, pero siempre fue bastante estupido para aceptarlo.

Tampoco Olvidara la ruptura, aquella noche que ella lo encontro inhalando cocaina al lado de un amigo. Despues de ese dia nada volvio a ser igual, pese a sus intentos, fue entonces que Adrían aparecio.

Adrian, el fotografo. Uno de los primeros amigos que él tuvo cuando entro al periodico, aunque diametralmente opuesto a el. quiza por eso no congeniaron mucho, quiza por eso Rebeca, su Rebeca, fue a parar a sus brazos.

Ala mierda que sea Feliz. Se decia amargamente, mientras su estilo de vida se hacia mas y mas rapido cada día, bebiendo mas y mas, en una espiral cada vez mas profunda, Y Rebeca aparecío de nuevo. Su Rebeca.

Y ahi se vio sentado en Sanborns, esperandola, un tanto ansioso, el estupido enamorado. ¿Que le diria? ¿Para que lo cito ahi?

Tenia ya 4 meses que habia sido despedido del periodico. y casi 2 meses que la habia visto por ultima vez.

¿Como no recordarlo? hacia apenas unas horas de lo ocurrido, ¿Sus exactas palabras? claro, estaban inscritas en su memoria, como una inscripcion en cemento.

¿Como estas? Me preocupas, mirate como estas, sabes cuanto te aprecio. Me case hace un mes, Adrián es maravilloso.

De la cordialidad pasaron a la discusion, no supo en que momento toco el tema, en que preciso momento profirio aquellas palabras que sonaron a sentencia de muerte: Siempre te Ame.

-No digas mas.

-¿Por que no? es lo que siento.

-No es el momento de discutirlo .

-Entonces cuando?

-Nunca.

-¿Por que?

-Es diferente ahora ¿si? soy una mujer casada.

-¿Ahora es diferente? entonces antes, ¿me amabas pues?

-Me tengo que ir.

Presurosa se levanto de la mesa, afuera la noche ya habia caido, el estacionamiento estaba casi vacio. Él corrio hasta alcanzarla, no podia dejarla ir, no ahora, no de nuevo.

-Contestame

-¿Que? ¿Quieres que lo reconosca? Pues esta bien idiota, !Lo acepto! te Amaba, pero tu estabas encerrado en tu mundo, vivias tu vida,mirate eres un fracaso, nada tenias que ofrecerme, nada, no te importa nada excepto tu y tu estilo de vida autodestructivo, jamas notaste que al vivir asi me dañabas, no eras lo que necesitaba.

- ¿Y Adrián si lo es?

-El es diferente a ti, ni siquiera lo menciones...

Sin poderse contener la abrazo y beso ala fuerza, pero ella accedio, finalmente todo termino asi, el momento, que él tanto había estado esperando, su mano se deslizo bajo su falda, sus besos cada vez mas y mas intensos, entregados a un frenesí incontrolable, elle se olvido de todo en ese momento, él se perdio en su cuerpo, mientras su mano la acariciaba cada ves mas y mas rapido y su respiracion se aceleraba, ella dejo escapar un hondo suspiro, acaricio su rostro y lo beso por ultima vez, miro su rostro sudado, sus ojos inyectados en sangre por la exitación y al recobrar el sentido lo abofeteo.

-!!Eres un imbecil!!

-Te gusto, aceptalo, me amabas todavía

-Idiota, jamas te quiero volver a ver en la vida

-Vamos ¿que vas a hacer? ¿vas a volver a casa con tu idiota marido? aceptalo el no es lo que necesitas, es un idota sin caracter, y a ti lo que te hace falta es estar conmigo

-!Chinga tu madre cerdo!

Subio al Vehiculo y arranco a gran velocidad, dejandolo ahi, con esa estupida sonrisa y el rostro ardido por el golpe, encendio un cigarro y se alejo, tan encimismado en su estupido ego que no notó la mirada indiscreta, mudo testigo de la escena que lo vigilaba desde que estaba esperandola en el sanborns.

Y ahi estaba recordando todo lo pasado, sentado, triunfante, sonriente, estupido, bebiendo, repitiendose ¿No que no? mirando de nuevo su mano un asqueroso trofeo a su patanería. Pagó la cuenta y salio de ahi rumbo a su departamento, perdiendose en el oscuro callejón, donde miro una silueta familiar, se detuvo y sonrio de nuevo...

-¡Hey Adrián! Como estas viej...

No alcanzo a decir mas, por toda respuesta optubo un estruendo y un pedazo de plomo que se colaba en sus entrañas. Un segundo impacto atravezo su cabeza y ahi fue a terminar, con una expresión de asombro ante lo que habia sido capaz de hacer un idiota sin caracter.

 



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